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La importancia de la salud digestiva

La salud digestiva es un elemento clave para el bienestar general y está relacionada con la prevención, diagnóstico y tratamiento de muchas enfermedades gastrointestinales. Con este artículo, Venter Pharma inaugura su blog en una fecha especialmente significativa: el Día Mundial de la Salud Digestiva, una jornada dedicada a promover el conocimiento, la concienciación y el cuidado de la salud gastrointestinal. 

Este espacio nace como canal de comunicación dedicado a facilitar la comprensión, ampliar conocimientos de distintas patologías digestivas, y acompañaros en todo lo relacionado con la salud gastrointestinal. Es por ello por lo que hemos querido arrancar en un día tan especial como hoy. 

Cada 29 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Salud Digestiva. En este día se promueve y se fomenta la difusión de conocimiento sobre las enfermedades gastrointestinales, que afectan a millones de personas en todo el mundo y pueden impactar significativamente en su calidad de vida. Fue instaurado en 2005 por la Organización Mundial de Gastroenterología (WGO) para conmemorar su fundación el 29 de mayo de 1958.

Este 29 de mayo el tema central, propuesto por la WGO, gira en torno a la diarrea crónica. La campaña de este año articula tres mensajes fundamentales con respecto de la patología: conocer lo que el colon intenta comunicar, descartar enfermedades subyacentes ante cualquier duda, y reconocer que la diarrea crónica merece atención médica (1). 

La importancia del diagnóstico para acceder al tratamiento

En este Día Mundial de la Salud Digestiva, el mensaje de la campaña es claro, ante la duda, es necesario descartar enfermedades subyacentes, porque la diarrea crónica, enfermedad en la que se centra este año la campaña, puede ser la señal de patologías más graves como la colitis ulcerosa o el síndrome del intestino irritable. 

Este principio es extensible al conjunto de las enfermedades digestivas. El diagnóstico precoz no es solo una buena práctica clínica: es la condición que hace posible el acceso al tratamiento adecuado y, en muchos casos, determina el pronóstico. Solo con métodos diagnósticos claros y eficaces, podemos tratar las enfermedades digestivas correctamente, y poder aplacar las problemáticas subyacentes de cada enfermedad, para poder generar una mejor calidad de vida en los pacientes. La importancia de estos métodos es crucial, puesto que las patologías pueden compartir síntomas similares, como el dolor abdominal recurrente o la alteración del hábito intestinal, aún correspondiendo a patologías completamente distintas. Las herramientas diagnósticas específicas, son imprescindibles, por tanto, para diferenciar unas enfermedades de otras y poder dar el diagnóstico más acertado en estos casos.  

La elección de este tema no es casual. En un contexto en el que las enfermedades digestivas crónicas constituyen una de las principales cargas sanitarias a nivel global, visibilizar una condición tan prevalente como infradiagnosticada resulta extremadamente necesario. De este modo, es importante remarcar la relevancia del diagnóstico de las enfermedades, para poder conseguir un buen tratamiento para estas patologías. Aquí, es donde tiene importancia el término acuñado como salud digestiva. 

¿Qué es la salud digestiva y por qué es clave en el manejo de las enfermedades digestivas?

Según Stephan Bischoff médico e investigador alemán de gran renombre en lo que a gastroenterología se refiere, la salud digestiva es un estado de bienestar físico y mental en ausencia de molestias gastrointestinales que requieran consulta médica, en ausencia de indicios o riesgos de enfermedad intestinal y en ausencia de enfermedad intestinal confirmada (2). 

La salud intestinal tiene implicaciones para el abordaje de las enfermedades digestivas. Comprender qué constituye un estado óptimo de función gastrointestinal permite identificar con mayor precisión cuándo ese equilibrio se rompe, lo que permite diseñar estrategias diagnósticas y terapéuticas más eficaces.  Existen 3 pilares, extremadamente relevantes, en lo que a mantener una buena salud digestiva se refiere. Estos pilares tienen una implicación crucial en investigación, diagnóstico y tratamiento (2). 

La digestión y la absorción

El primer pilar de la salud digestiva son dos capacidades del sistema gastrointestinal que consisten en procesar los alimentos de forma eficiente, extrayendo nutrientes, minerales y líquidos, absorbiéndolos y eliminando los residuos de manera regular. Esto es lo que se conoce como digestión y absorción. 

Cuando estas dos habilidades fallan, se produce la malabsorción de nutrientes. En patologías como la celiaquía, la cual consiste en una enteropatía autoinmune desencadenada por el consumo de gluten, o la intolerancia a la lactosa, donde hay una insuficiencia de la actividad de la enzima lactasa, se ve comprometida esa absorción de nutrientes. 

La barrera gastrointestinal

El segundo pilar integra dos sistemas estructuralmente diferenciados pero interconectados: la barrera gastrointestinal y el sistema inmune asociado a la mucosa. Por un lado, la barrera gastrointestinal es una entidad funcional compleja que integra múltiples componentes: las funciones epiteliales de defensa y metabolismo, el sistema inmune de la mucosa y el sistema nervioso entérico (SNE). La barrera epitelial, concretamente del intestino delgado, está formada por un conjunto de células, entre las que destacan los enterocitos. Los enterocitos son las células epiteliales intestinales más numerosas en el intestino delgado. Estas células forman microvellosidades en su parte más apical, conocidas como “borde en cepillo”, que se encargan de aumentar la superficie de absorción de nutrientes. Por otro lado, existen unos complejos de unión conocidos como “proteínas de unión estrecha”, cuyo nombre en inglés es tight junctions, que regulan la permeabilidad de la barrera (3). La enfermedad inflamatoria intestinal, o el síndrome de intestino irritable, son ejemplos de patologías en las que modificaciones en estas células juegan un papel importante. Dichas modificaciones aumentan la permeabilidad y favorecen, entre otros efectos, la entrada de bacterias y otros componentes en la mucosa (4,5). 

El otro actor importante, el SNE, participa en la regulación de gran cantidad de las funciones mayores del intestino, tales como la secreción epitelial, la absorción, la permeabilidad, funciones inmunes e incluso la composición de la microbiota. Su comunicación con el sistema nervioso central a través del eje intestino-cerebro explica la bidireccionalidad entre el estado mental y la función gastrointestinal, y abre vías de investigación relevantes en patologías como el síndrome de intestino irritable (SIBO siglas del término en inglés Small Intestinal Bacterial Overgrowth) en la cual, las tight junctions están implicadas. Esta enfermedad presenta importantes dificultades diagnósticas, debido a métodos ineficaces en la clínica (4,5).  

El papel de la microbiota intestinal

El tercer pilar es, probablemente, el que más atención científica ha recibido en las últimas dos décadas y el que más mediatización ha generado en los últimos años. La microbiota gastrointestinal está compuesta por alrededor de entre 10.000 a 100 millones de bacterias localizadas en el intestino delgado por mililitro y alrededor de 100.000 millones a 1 billón de bacterias localizadas en el intestino grueso también por mililitro (6).   

La alteración de esta microbiota se conoce como disbiosis, y es la causa de patologías tan sonadas como el SIBO El diagnóstico preciso para este tipo de enfermedades es crucial, de cara a introducir tratamientos. 

Concienciación y necesidad de un buen diagnóstico: una tarea pendiente

Para la mayoría de las enfermedades digestivas muchas personas se abstienen de buscar tratamiento a menos que desarrollen sintomatología grave. Un mal diagnóstico conlleva un tratamiento ineficaz o que  tiene consecuencias clínicas reales: retrasa la consulta médica, prolonga el tiempo hasta el diagnóstico preciso y, en consecuencia, empeora el pronóstico. La prolongación de los tiempos de diagnóstico también tiene una implicación importante, pudiendo agravar la enfermedad y dificultar el tratamiento de la misma. 

En definitiva, la diarrea crónica, enfermedad elegida como tema central este año, tiene en común con otras muchas enfermedades gastrointestinales algo muy importante, una sintomatología similar, algo que solo puede solucionarse con métodos diagnósticos eficaces, que refuercen la confianza del paciente en torno a su tratamiento, y que faciliten la acción del profesional sanitario. 

Referencias

  1. World Gastroenterology Organisation. World Digestive Health Day 2026: Chronic Diarrhea: Don’t Flush the Signs Away. WGO; 2026.
  2. Bischoff SC. ‘Gut health’: a new objective in medicine?, BMC Med.
  3. Gieryńska, M., Szulc-Dąbrowska, L., Struzik, J., Mielcarska, M. B., & Gregorczyk-Zboroch, K. P. (2022). Integrity of the Intestinal Barrier: The Involvement of Epithelial Cells and Microbiota-A Mutual Relationship.  Aniimals: an open access journal from MDPI, 12.  
  4. Butt MF, Reghefaoui MH, Benedict AS, Reghefaoui M, Al-Jabir H, Shaikh A, Vojtekova K, Moran GW, Corsetti M, Aziz Q. Irritable Bowel Syndrome in Inflammatory Bowel Disease: An Evidence-Based Practical ReviewJournal of Clinical Medicine.
  5. Lim, J., Rezaie, A. Irritable Bowel Syndrome-Like Symptoms in Quiescent Inflammatory Bowel Disease: A Practical Approach to Diagnosis and Treatment of Organic CausesDig Dis Sci 68. 
  6. Zhang L, Wu W, Lee Y-K, Xie J and Zhang H (2018) Spatial Heterogeneity and Co-occurrence of Mucosal and Luminal Microbiome across Swine Intestinal Tract. Front. Microbiol. 9:48. doi: 10.3389/fmicb.2018.00048
Angel Trujillo Rodríguez
Angel Trujillo Rodríguez
El equipo de Venter Pharma está formado por profesionales especializados en biotecnología, diagnóstico digestivo e innovación sanitaria. A través de nuestros artículos compartimos información útil y rigurosa sobre patologías digestivas, intolerancias alimentarias y avances en pruebas diagnósticas.