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Hipolactasia, malabsorción e intolerancia a la lactosa: tres conceptos diferentes

Hipolactasia, malabsorción e intolerancia a la lactosa son tres términos que suelen confundirse puesto que conforman una cadena en la que uno es consecuencia del anterior.  

La hipolactasia es una disminución de la actividad de la enzima lactasa intestinal, que puede dar lugar a una digestión incompleta de la lactosa, conocida como maldigestión. Como la lactosa intacta apenas se absorbe, la fracción no hidrolizada en el intestino delgado puede alcanzar el colon, dando lugar a la malabsorción de lactosa. La intolerancia a la lactosa se produce cuando la malabsorción viene acompañada de síntomas gastrointestinales clínicos tal y como pueden ser diarrea, dolor abdominal, distensión o flatulencia. Estos síntomas son consecuencia entre otros mecanismos, de la fermentación de la lactosa por parte de la microbiota colónica. Estos tres conceptos están estrechamente relacionados, pero no son equivalentes, y mezclarlos puede llevar a conclusiones erróneas e incluso a restricciones dietéticas inespecíficas (1,2).  

La enzima lactasa intestinal: el punto de partida

La enzima lactasa intestinal es la enzima clave que interviene en la hidrólisis y el metabolismo de la lactosa en el organismo. Al hidrolizar la lactosa da lugar a los monosacáridos glucosa y galactosa. Esta enzima se localiza en el borde en cepillo de los enterocitos maduros del intestino delgado, con su máxima actividad en la parte apical de las vellosidades intestinales del yeyuno (2,3). Sin una actividad lactasa funcional, la lactosa, el principal azúcar de la leche, no puede descomponerse en glucosa y galactosa. Sin embargo, cabe destacar que, aproximadamente, con la mitad de los niveles de lactasa intestinal (un 50%) puede mostrarse una digestión significativa de la lactosa (3). Cualquier alteración en esta enzima marca el inicio de toda la cadena.

 

Hipolactasia: la causa

El primer concepto a tener en cuenta es la hipolactasia: deficiencia o reducción de la actividad de la enzima lactasa (3). La hipolactasia, a su vez, puede subdividirse en varios tipos:  

  • Hipolactasia primaria o del adulto 
  • Hipolactasia secundaria 
  • Hipolactasia congénita 

Malabsorción: la consecuencia en el intestino

La malabsorción de la lactosa ocurre cuando, al no hidrolizarse en sus monómeros absorbibles, permanece como disacárido no absorbible en el intestino delgado y avanza hasta el colon (3,4). 

Por tanto, maldigestión y malabsorción son dos conceptos relacionados, pero no equivalentes. La maldigestión de la lactosa hace referencia a la digestión ineficiente del disacárido como consecuencia del déficit de lactasa. La malabsorción, en cambio, es la consecuencia directa de esa maldigestión: al no haberse fragmentado en sus monosacáridos, la lactosa pasa sin asimilarse hacia el colon (3). 

Intolerancia a la lactosa: la presentación de síntomas  

Por último, la consecuencia de todo desemboca en lo que conocemos como intolerancia a la lactosa, que consiste en el conjunto de síntomas gastrointestinales que aparecen debido a la malabsorción de la lactosa (3). Cuando la lactosa no absorbida llega al colon, la microbiota intestinal la fermenta y producto de esta fermentación derivan los síntomas característicos: dolor y distensión abdominal, borborigmos, flatulencia, diarrea (5). La fermentación anteriormente mencionada genera, entre otros compuestos, una serie de gases. En función de la presencia de unos gases u otros, se pueden expresar más significativamente unos u otros síntomas (7).  

Cabe destacar que la sintomatología de la intolerancia a la lactosa, a menudo, puede confundirse con la de otras patologías, ya que los síntomas mencionados con anterioridad son muy inespecíficos y se encuentran presentes en varias patologías gastrointestinales como síndrome de intestino irritable (SII), enfermedad celíaca, SIBO o enfermedad inflamatoria intestinal entre otras. Un tránsito intestinal acelerado, también pueden favorecer que una mayor cantidad de lactosa alcance el colon sin haber sido digerida y absorbida produciendo los síntomas relacionados con intolerancia a la lactosa (6).

Conclusión

En definitiva, maldigestión, malabsorción e intolerancia a la lactosa son tres conceptos que van de la mano, pero que conviene no confundir. Comprender esta secuencia es clave para entender qué ocurre realmente en el organismo. 

Bibliografía 

  1. Di Costanzo M, Berni Canani R. Lactose Intolerance: Common Misunderstandings. Ann Nutr Metab. 2018;73(Suppl 4):30–37. https://doi.org/10.1159/000493669
  2. Ordoñez-Vázquez AL, Fuentes-Montalvo A, Coss-Adame E. Malabsorción e intolerancia a la lactosa. Acta Gastroenterol Latinoam. 2025;55(2):88–102. https://doi.org/10.52787/agl.v55i2.495 
  3. Fassio F, Facioni MS, Guagnini F. Lactose Maldigestion, Malabsorption, and Intolerance: A Comprehensive Review with a Focus on Current Management and Future Perspectives. Nutrients. 2018;10(11):1599. https://doi.org/10.3390/nu10111599 
  4. Facioni MS, Raspini B, Pivari F, Dogliotti E, Cena H. Nutritional management of lactose intolerance: the importance of diet and food labelling. J Transl Med. 2020;18:260. https://doi.org/10.1186/s12967-020-02429-2 
  5. Deng Y, Misselwitz B, Dai N, Fox M. Lactose Intolerance in Adults: Biological Mechanism and Dietary Management. Nutrients. 2015;7(9):8020–8035. https://doi.org/10.3390/nu7095380
  6. Misselwitz B, Butter M, Verbeke K, Fox MR. Update on lactose malabsorption and intolerance: pathogenesis, diagnosis and clinical management. Gut. 2019;68(11):2080–2091. https://doi:10.1136/gutjnl-2019-318404   
  7. Perets TT, Gingold-Belfer R, Dickman R. Lactose intolerance and probiotics: from pathophysiological mechanisms to clinical applications. Antonie Van Leeuwenhoek. 2026;119(4):67. doi:10.1007/s10482-026-02278-x. 

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Angel Trujillo Rodríguez
Angel Trujillo Rodríguez
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